Al medir el caudal de líquidos en procesos industriales hay que hacerlo con precisión y es una tarea importante saber elegir el tipo de medidor de flujo adecuado para no tener errores, pérdidas económicas o problemas operativos. Existen en el mercado los medidores de flujo ultrasónico y los medidores de flujo electromagnéticos conocidos también como magmeters, que trabajan bajo diferentes principios con aplicaciones, ventajas y limitaciones particulares.
Revisemos entonces las diferencias clave entre un medidor de flujo ultrasónico y uno electromagnético para que tomes la mejor decisión según el tipo de líquido, la instalación, la precisión requerida y el presupuesto con el que cuentas. Estar informado es lo primero para invertir mejor tu presupuesto.
¿Cómo funcionan?
Los medidores de flujo electromagnético
Se basan en la Ley de Faraday que es cuando un líquido conductor fluye a través de un campo magnético, se induce una tensión proporcional a la velocidad del flujo, la cual se detecta por electrodos en la pared interna del tubo y se convierte en caudal volumétrico, haciendo así la medición.
Los medidores de flujo ultrasónico
Utilizan ultrasonido para medir el flujo, existen dos tipos, uno es el tiempo de tránsito que envía señales ultrasónicas en sentido y contra el flujo, esta opción permite calcular la velocidad real del fluido. El otro tipo es de efecto Doppler que mide el cambio de frecuencia de ultrasonido reflejado por partículas o burbujas suspendidas.
En cuanto a los fluidos medibles de cada uno es importante destacar que para los medidores de flujo electromagnéticos se requieren líquidos conductores, ya sea agua, lodos, químicas o slurries (lechadas), no funcionan con hidrocarburos, aceites o líquidos no conductivos.
Para los ultrasónicos los que son tiempo de tránsito pueden funcionar con líquidos conductivos o no conductivos solo dependerá de que estén libres de aire, burbujas o sólidos que interfieran con la señal. Los de efecto Doppler su especialidad es trabajar con líquidos con partículas o aire ya que es necesario para que pueda medir.
La exactitud es más alta para los medidores de flujo electromagnético ±0,5 % o mejor. El ultrasónico de tiempo de tránsito su precisión es en torno a ±1–2 % y los Doppler su exactitud depende de la uniformidad del flujo y del contenido reflectivo. Para su instalación los magmeters requieren tubo no conductor forrado, buena puesta a tierra y entorno eléctricamente “quieto”. Los ultrasónicos se instalan externamente sin interrumpir el flujo que pueden ser útiles para tuberías grandes.
Hablando de las aplicaciones de cada uno como hemos mencionado antes depende del líquido a medir y la precisión que buscas, por ejemplo, para procesos industriales donde requiere alta precisión y baja interferencia del flujo son especiales los medidores de flujo electromagnético. Para sistemas grandes, petróleo o gas donde la contaminación del flujo es mínima los que mejor funcionan son los ultrasónicos de tiempo de tránsito. Y para aguas residuales, lodos o líquidos con partículas los Doppler son los indicados.
Las ventajas, limitaciones y aplicaciones que hemos descrito aquí es una guía general para informarte y que tomes la mejor decisión para tu necesidad, en Tecnometrica con gusto podemos asesorarte y ofrecerte nuestra variedad de equipos de medición. Contáctanos hoy por medio de whatsapp o llenando el siguiente formulario.

